COLABORACIÓN DE LA DIPUTACIÓN Y EL AYUNTAMIENTO DE OLIVARES PARA TRAER A LA CASA DE LA PROVINCIA LA OBRA DE SEIS PINTORES DE REFERENCIA EN EL ARTE ESPAÑOL: DELGADO, SIERRA, GIL-BERMEJO, BERMEJO, RODRÍGUEZ SILVA Y REYES GONZÁLEZ

01/07/2020

Villalobos: "La trascendencia de estos artistas olivareños en el salto de la provincia a la Modernidad, hace patente el papel de la cultura como motor de cambio"

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La Diputación de Sevilla, a través de su Área de Cultura y Ciudadanía, ha producido para la Casa de la Provincia una exposición titulada "De la tradición moderna en Olivares", en la que ha sumado sinergia con el Ayuntamiento de esta localidad para reivindicar a un destacado grupo de artistas oriundos y poner en valor la importancia de una obra pictórica, que hoy es ya referente en el arte español.

 

Se trata de Gerardo Delgado (1942), José Ramón Sierra (1945), Francisco Gil-Bermejo, (pintor y poeta, prematuramente fallecido en los años setenta), José María Bermejo (1952), Miguel Ángel Rodríguez Silva (1960) y José Antonio Reyes González (1978), artistas todos ellos, pero especialmente los dos primeros, de una importancia fundamental en la renovación de los lenguajes pictóricos en Andalucía.

 

"Con esta producción, nuestro objetivo ha sido siempre cristalizar la colaboración cultural con el Ayuntamiento y reivindicar a este destacado grupo de artistas olivareños, artífices de la renovación de la plástica sevillana a finales de los sesenta. A instancias de estos creadores, se iniciaba en Sevilla un camino hacia la Modernidad y su trascendencia hace patente el papel de la cultura como motor de cambio’, ha indicado el presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, quien, tras la visita a la exposición, concluía que ‘los avances sociales y políticos tienen un correlato fundamental en y desde la cultura de los pueblos".

 

Villalobos ha acompañado hoy en la apertura de la exposición a los artistas y al alcalde de Olivares, Isidoro Ramos, a los que se han sumado el diputado provincial de Cultura y Ciudadanía, Alejandro Moyano; el concejal municipal de Cultura, Ramón Parrón, y el comisario de la misma, Francisco Parrón. ‘De la tradición moderna en Olivares’ se puede visitar en la Sala Triunfo, de la Casa de la Provincia de la Diputación (Pza del Triunfo, 1) hasta el 25 de octubre próximo, de martes a sábado en horario de 10 a 14 y de 18 a 21 horas y domingos y festivos en horario de 10 a 14 horas.

 

La exposición irá acompañada de un congreso-seminario sobre las relaciones entre arte y arquitectura, siempre con Olivares como origen y destino. De hecho, en la exposición también se mostrarán ciertos dibujos de proyectos conectados con Olivares, realizados por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, amigo personal sobre todo de los artistas de más edad de este grupo e integrante junto a ellos de su viraje hacia la Modernidad.

 

ESTRATEGIAS PARA UNA NUEVA PRÁCTICA

 

Esta muestra está comisariada por el arquitecto Francisco Parrón, también oriundo de Olivares, quien explica sobre la misma que ‘no se trata de una retrospectiva, aunque abarque más de cincuenta años, sino más bien de la forma en que pasado y presente se encuentran a través de sus protagonistas y sus expresiones. Se plantea con ella analizar la experimentación de una estrategia de promoción cultural e implementación de un modelo sociocultural alternativo en la relación con el arte contemporáneo en Sevilla, tomando como punto de partida el pueblo de Olivares’.

 

Al espectador se le propone el conocimiento de la trayectoria de este grupo de artistas, confrontando sus obras emblemáticas del pasado y del presente, para poner en valor su indudable calidad y su fuerte personalidad, de importancia considerable en la historia reciente de la pintura sevillana.

 

De hecho, Gerardo Delgado, José Ramón Sierra y el pintor y poeta ya fallecido, Francisco Gil-Bermejo, a los que se une poco después José María Bermejo, unidos por fuertes lazos de amistad con los artistas Juan Suárez, José Soto e Ignacio Tovar y con los arquitectos Víctor Pérez Escolano y Guillermo Vázquez Consuegra; lograron la renovación de la plástica sevillana a finales de los sesenta, iniciando una ruptura radical con los lenguajes figurativos establecidos hasta entonces e irrumpiendo, desde la práctica de la abstracción, en su vertiente más expresionista, y desde la experimentación, dentro de las corrientes conceptuales que emergían en la escultura.

 

Eran tiempos, los años sesenta, en los que el arte en Sevilla se regía por una pintura oficialista y de corte academicista, que hundía sus raíces en los cánones del siglos XIX, a diferencia de lo que estaba ocurriendo en Madrid, Cuenca, Barcelona, Bilbao o Valencia, que disfrutaban desde hacía tiempo de unos lenguajes asentados en el conocimiento de las vanguardias artísticas.

 

Es en este escenario -al principio gracias a la iniciativa de la Galería La Pasarela y, más tarde, bajo el testigo de la Galería de Juana de Aizpuru, que aglutina desde la iniciativa privada todo el movimiento renovador de la plástica sevillana- en el que comienzan las carreras de estos entonces jóvenes artistas, en los que existían profundos deseos de cambio, acordes con una sociedad que luchaba contra un régimen dictatorial, y en paralelo a una actividad cultural desplegada en especial por la Escuela de Arquitectura, que mantuvo un importante papel renovador en la comunidad universitaria y una decisiva influencia en la sociedad y en la cultura de Sevilla.

 

Son artistas que irrumpen en el panorama anquilosado de la pintura tradicional y logran, en muy poco tiempo, consagrarse como figuras nacionales. Hay que destacar la sólida formación intelectual del grupo de jóvenes pintores y futuros arquitectos sevillanos, entonces estudiantes en la Escuela de Arquitectura de Sevilla y de la que después serían destacados profesores, con intereses orientados hacia todos los ámbitos de las artes y el pensamiento y el profundo conocimiento de los movimientos artísticos existentes más allá de nuestras fronteras, lo que les permitía compartir una misma actitud estética.

 

Es básicamente a este grupo de artistas de Olivares, con las figuras de Gerardo Delgado y José Ramón Sierra como líderes principales, el que actúa como pilar intelectual en esta renovación de la pintura que se genera en torno a la Galería de Juana de Aizpuru y que supuso la apertura de las puertas de la Modernidad artística sin concesiones.

 

La semilla de este primer grupo de Olivares ha continuado a través del tiempo y ha dado nuevos frutos, como es el caso de Miguel Ángel Rodríguez Silva, que practica una pintura de marcada carga matérica y que, al igual que José Ramón Sierra, cuestiona la delgada línea que divide la materia y la pintura. Por su parte, José Antonio Reyes González, el eslabón más reciente, aborda en su obra la crítica social, desde planteamientos pop, cargados de ironía y de crítica social.